lunes, 5 de enero de 2009

Relato Navideño de Daniel O. Wuerich ...

Mientras tanto


Y, de pronto, se sintió cansado de esa quietud tan inquieta que envolvía a la casa como un guante de lona o de cuero endurecido. Se comió el libro de Tolstoi que amenazaba leer desde hacía tanto tiempo, se fumó un sahumerio de sándalo hindú con gusto a fresa, mojó sus cabellos y sus pensamientos y salió a encontrarse con la vereda. Hacía frío y la nieve caía


mansa, sin apuro, para qué si total tenía todo un invierno para repetir su procesión infinita. Los árboles se mostraban renuentes, deshojados de ánimo, como si tanto algodón en sus ramas no bastara para cubrir las expectativas vegetales, que sólo saben de hojas y frutos y, quizá, flores en algún momento; y los nidos, presentes con demasiada ausencia dentro, apenas un par de palomas, pero no muy acompañadas. Las estufas se movían sobre la calzada con gente adentro que no lograba fingir sus miradas: medían la distancia desde un interior a un exterior, se distanciaban de él y de los cuatro perros que caminaban a su lado, cabizbajos, silbando alguna canción muy vieja, tal vez un vals o un tango de Homero Manzi. Pensó: qué lindo si hubiera sol; pero el cielo se mostraba alunado, a-lunado; una pena, realmente.


Pensó: cuánta fragancia a leño, a hogar, a otros árboles, otrora distantes, que se entregan al fuego dejándose arder con un chisporroteo rojizo; pero las ventanas insistían en presentarse con el rostro cubierto, con gruesas cortinas de noche y nadie reía siquiera un poquito en alguna sala donde un café, un cognac, algún whisky, y la conversación tibia, a media voz, con las sombras bailando sobre las paredes. Pensó: cuánto silencio en la nieve, cuánta palabra

callada o endurecida o, a lo mejor, fundida entre los copos que siguen cayendo en una letanía sin tiempo; pero

hablar del silencio era quebrarlo, fragmentar su cuerpo de cristal, luchar contra su boca cerrada sabiendo que la garganta no dirá nada de nada y, al final, al instante del regreso, no habrá descubierto sino el pedacito pálido de un alma tiritante. Pensó: no queda mucho por hacer, ni siquiera hay fantasmas deambulando entre los tachos de basura o los jardines vacíos;


pero la soledad nunca es completa y un par de gatos y los cuatro perros rondaban su camino. Pensó: me voy quedando sin pasos, se me han agotado y ya se niegan a avanzar en vano; pero el devenir también podía ser un volver, un desandarse con los ojos cerrados y las manos en los bolsillos del viento. Dio un giro completo, retornó a sus huellas a medio escribir o a medio borrar, entró a la casa y la vio sentada en el sillón, esperándolo. Aspiró, con la nariz muy abierta, cada punto de esa sonrisa y, entonces, sin decir nada, empezó a preparar el café.

Dic08


jueves, 11 de diciembre de 2008

Algunos mas que llegaron tarde ...


Tano Bonanno, Oscar Albaretto, Mario Ottino, Gustavo Fanesi, Juan Carlos Barbisan, Bicho Pelosso, Osvaldo Stristke

El Brindis ...


Los buenos augurios para todos los presentes y para los que no puedieron llegar hasta la Casona. Aporte fotográfico de Manfredo, gracias mil

martes, 9 de diciembre de 2008

El almuerzo ...


El jugoso almuerzo con 15 papitas y dos tiritas de carne espectaculares ¡¡¡ eso si con un sabor ácido no?? Acido poco pero bueno a no quejarse, hubieran participado no ???

Palabras de reconocimiento

Papi Stefanini y Quique Melero, mentores del encuentro, entregando las medallas por los 30 años. Gracias a ambos ¡¡¡ y gracias Quique por las listas y mails con los cumples ¡¡¡ Felicitaciones a ambos por el empeño y dedicación para que todo saliera de maravillas ¡¡¡

Palabras de reconocimiento


Walter Domowicz hace uso de la palabra a su lado el improvisado presentador, al que hubo que soplarle los nombres porque de Alemania aparte de Manfredo Holzinger tambien vino Alzheimer ¡¡¡.

Recepción en la Casona

Juan Carlos Barbisan, Alberto Liendo y Alfredo Baigorria

Recepción

Raúl Genari, Daniel Boero, Peti Escudero, Alberto Liendo, Manfredo Holzinger, Alejandro Diana
Alejandro Diana, Mario Ottino, El Doc Hernandez, Ricardo Denardi y Ricardo Colmenares.

Recepción

Cesar Almeida, Toti "anilina" Molina, "primo" Oscar Albaretto, Roberto "III primera" Margonari, Raúl Alvelo.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Recepción y tareas de reconocimiento

Martín Menendez, Cachi Roura, Marito Salgado, y la hormiga Lopez

Recepción y tareas de reconocimiento

De perfil Mario Ottino, Pepe Brigante, Pedernera, Alfredo Baigorria, Cisterna, Henri Guillen, Daniel Fraguerazzi

Recepción y tareas de reconocimiento


Recepción en el parque de la Casona, los primeros en llegar ... El Tano Bonnano, peti Garcia, Boris, Papi, Bicho, Gerardo Cara y nuestra querida mosquita gorda Romes Arrieto. Al fondo Motito Nadaya, Cisterna, Guillen ...

Recepción y tareas de reconocimiento

Este grupo tiene en particular su origen ... Si, adivinarón son todos nativos de la maravillosa Alta Gracia City - Cuna del Che Guevara, el Paloma Martinez (ausente en la foto), el gringo Genari, Niko Infante, Tito Pesce, el hachita Ludueña y un servidor Lucho González.

Nuestros queridos Profesores de Taller

Roberto Navilli - El Profesor de Taller Robert Kasslater y el Profesor Enrique Orisber

La Recepción en La Casona


Comenzamos a eso de las 12:30 con las tareas de reconocimiento ... del terreno ? no, de las caras. 30 años no pasan en vano y la ley de la gravedad a hecho estragos en algunas cabelleras y pechos caidos.